miércoles, 3 de octubre de 2012

Foros de debate


Foros de debate

Existen miles de foros de debate o grupos de discusión (newsgroups), por regla general de carácter temático, o en ocasiones geográfico, a los que cualquiera puede suscribirse (siempre que su proveedor de servicios le ofrezca el acceso). Su conjunto constituye una especie de tablón de anuncios mundial. Se puede participar en el debate remitiendo artículos al foro y leyendo los que otros envían, sea a través del componente news del navegador, sea a través de un programa especializado en estos menesteres. Es un servicio que ofrece la red Usenet (aunque no todos los foros están en Usenet). Naturalmente, entre los artículos enviados a un foro se encuentra de todo, desde lo más estúpido a lo más interesante. La utilidad de este servicio para el traductor reside en que permite formular preguntas a las que cualquiera de los miembros del conjunto de profesionales participantes en el foro puede dar una respuesta más o menos inmediata. La desventaja es que puede no haber respuesta y, cuando la hay, difícilmente se conoce su fiabilidad. En algunos casos, los foros están moderados, es decir, alguien se encarga de velar por que prevalezcan las buenas maneras.
A grandes rasgos, hay tres grupos principales de foros: a) el llamado mainstream, que incluye los grandes temas y cuyos foros tienen denominaciones que comienzan básicamente por comp., humanities., news., misc., rec., sci., soc. y talk. (y algún otro más), según la jerarquía de que se trate, b) el grupo alternativo, cuyos foros comienzan por alt. (y otras muchas cosas), y c) los foros llamados regionales, que comienzan por un código de país, como es. en el caso de España, y que son poco menos que los únicos en que se utilizan ampliamente lenguas distintas del inglés.
Para conocer los foros existentes puede consultarse, por ejemplo, el directorio que ofrece Deja.com. Dos foros de interés para el traductor pueden ser sci.lang.translation, creado en diciembre de 1994 y descrito en su archivo FAQ (preguntas más frecuentes), y, para los traductores al español, alt.language.spanish, de historia más reciente. La ya citada universidad de Vaasa mantiene un foro sobre terminología: Looking for words and terms. Si lo que se pretende es sobre todo consultar el archivo de artículos o efectuar búsquedas en su texto, lo más fácil es hacerlo desde un buscador. Para conocer los foros de es. puede consultarse esta lista de la Red Iris. Por el momento, no hay nada sobre traducción, aunque sí sobre numerosas especialidades que pueden interesar al traductor. El Instituto Cervantes ofrece asimismo varios foros, entre otros uno dedicado a la lengua española de hoy y de mañana y otro a las tecnologías de la información y las comunicaciones.

Recursos de Internet al traducir

Un artículo muy interesante sobre los recursos que hay en Internet.


Evaluación de los recursos de Internet
Planteamos aquí el tema de la fiabilidad de la información encontrada en Internet, al que se ha aludido ya en más de una ocasión.
La evaluación de las fuentes que utiliza el traductor tiene un interés general sea cual sea el medio en que se presenten. Es un tema que se ha abordado incluso en algunos de los manuales clásicos de terminología y documentación, enumerándose los criterios que conviene aplicar para apreciar el valor de las obras utilizadas como fuente, tanto si son lexicográficas como de referencia. En el caso de las fuentes escritas, sin embargo, era frecuente considerar que el mero hecho de haber llegado a la imprenta implicaba la superación de ciertos filtros, y que por tanto el problema de su calidad, aunque existía, no era tan crítico. Esta situación desaparece por completo en el caso de Internet, donde verdaderamente cualquiera puede publicar lo que quiera y donde el escepticismo debe convertirse en norma. A ello se debe que la evaluación de los contenidos de Internet haya adquirido enorme importancia y venga siendo objeto de estudio desde hace tiempo, no particularmente desde el punto de vista del traductor, que aquí más nos interesa, sino en toda su generalidad.
Existe una amplia bibliografía sobre esta cuestión, a la cual puede servir de introducción Bibliography on Evaluating Internet Resources. Se cuenta incluso con un tutorial en línea elaborado por una universidad británica, Internet Detective. No vamos, pues, a repetir aquí lo que puede encontrarse en otros lugares. Diremos solamente que, por regla general, los autores que tratan estos temas suelen seguir la misma idea de elaborar una lista de criterios cuya presencia en una páginaweb permitirá contrastar su calidad. Entre estos criterios, habitualmente de sentido común, suelen figurar, por ejemplo, los siguientes:
  • autoría: autor conocido o anónimo, su cualificación, entidad a que pertenece (empresa, universidad, servicio público, etc.), otras publicaciones, presencia de referencias, bibliografía, etc.
  • presentación: se trata o no de una página bien escrita, bien organizada, completa, etc.
  • objetividad: propósito esencial del sitio (vender, convencer, informar, etc.), tipo de sitio (personal, comercial, educativo, etc.), presencia de anuncios y en su caso de qué tipo, etc.
  • actualidad: presencia de fechas, p. ej. de creación y última revisión (en su caso, desde Netscape puede utilizarse View - File Info), declaración de que la página se actualiza, etc.
y otros en esta misma línea. En cualquier caso, conviene recordar que, aunque estas enumeraciones de criterios inviten a pensar que la calidad de un recurso es algo que éste posee intrínsecamente, lo cierto es que también está en función de las necesidades particulares del que lo utiliza. Bien puede ocurrir que una página comercial anónima y mal construida nos proporcione en un caso concreto el término técnico preciso que estábamos buscando, aunque sin duda convenga desconfiar por principio de una fuente de esas características.

Documentación

Comentaremos en este apartado la aplicación de las herramientas que acabamos de mencionar en la búsqueda de información de referencia sobre el texto que se va a traducir, y en su caso de documentos paralelos en las dos lenguas que guarden relación con dicho texto. Aunque parezca una obviedad, hay que decir que es de importancia crucial saber exactamente qué es lo que se está buscando (o como mínimo saber qué no se está buscando). Los resultados encontrados serán normalmente tan buenos como la consulta formulada, rara vez mejores.
La primera pregunta que cabe hacer es cuál de las dos herramientas básicas mencionadas, directorios o motores, conviene emplear preferentemente. En realidad, directorios y motores no constituyen recursos excluyentes, sino complementarios. La utilización de unos u otros dependerá a no dudarlo de las preferencias personales y de las experiencias del traductor, pero, algo más objetivamente, será también función de lo que pretenda encontrar en un momento dado. La idea más extendida es que debe recurrirse al directorio si lo que se busca es algo genérico y al motor si es algo específico (aquel ejemplo de que "Space exploration" es consulta para directorio y "Mars Pathfinder" para motor). Aceptemos provisionalmente esta idea, que luego matizaremos, ilustrándola con unos ejemplos.
Imaginemos que queremos encontrar un texto que nos dé información general introductoria sobre el problema informático denominado en inglés millenium bug o year 2000 problem. Podemos entrar en Yahoo! y formular la hipótesis de que la información se encontrará en la categoría primaria Computers and Internet. Seleccionamos esta categoría y, en efecto, la última de las subcategorías enumeradas está dedicada al tema que nos interesa. Nuestra búsqueda se ha visto coronada por el éxito, pero sólo hasta cierto punto: encontramos en esta subcategoría, denominada Year 2000 Problem, más de 200 enlaces sobre el tema, y no es fácil adivinar cuál de las subcategorías en que a su vez se divide puede llevarnos con más probabilidad a la información introductoria que vamos buscando. Olvidemos, pues, Yahoo! y recurramos ahora a un directorio más selectivo, como Librarians' Index to the Internet. Si en él descendemos a la categoría Internet Information no encontramos ninguna subcategoría que nos lleve directamente al tema, como ocurría con Yahoo! en el caso anterior. Sin embargo, podemos pedirle a su buscador que nos encuentre "Y2K". Nos ofrece por respuesta un puñado de referencias apreciándose enseguida, al ir éstas comentadas, cuáles son las que pueden efectivamente contener información general del tipo buscado. En este caso concreto, por tanto, puede resultar más útil en última instancia esta segunda alternativa.
Si el grado de especialización del tema objeto de la búsqueda es muy elevado, será entonces preferible recurrir a un motor de búsqueda. Imaginemos, por ejemplo, que deseamos saber algo sobre la incidencia del "efecto 2000" en las máquinas de franquear. En este caso, lo más práctico será probablemente efectuar una búsqueda en AltaVista con la entrada "franking machine" and (Y2K or millenium). En casos como éste, los motores no suelen dar con un número excesivo de referencias, por lo que ofrecen resultados a la vez manejables y completos.
Puede que, efectivamente, en casos que podríamos calificar de extremos, como los citados en estos ejemplos, las cosas estén claras. Los problemas surgirán en los casos intermedios, porque ¿dónde termina lo general y empieza lo específico? Así por ejemplo, a primera vista podría pensarse que el Ebola es algo bastante específico, y sin embargo Yahoo! cuenta con una categoría dedicada a este virus que además apunta a varios documentos de bastante interés. Entra aquí en juego un problema muy difícil de abordar, como es el de la cobertura desigual de los distintos campos especializados. Hay que pensar, por otra parte, que el traductor de inglés a español se mueve en dos lenguas que no están presentes en la misma medida, ni muchísimo menos, en Internet y en las herramientas de búsqueda en Internet. Puede ocurrir perfectamente que un método adecuado para encontrar documentación en una lengua no resulte óptimo en otra. Así por ejemplo, la categoría dedicada al virus Ebola en el Yahoo! español contiene un número incomparablemente menor de enlaces que su correspondiente inglesa. En inglés "lo general" invadirá regiones que en español corresponderán a "lo específico".
Cuando lo que se busca es un documento concreto, normalmente da mejor resultado el motor de búsqueda. Imaginemos que deseamos encontrar el texto en inglés y en español de la Convención sobre armas químicas. Si sabemos que existe una organización, OPCW, encargada de favorecer su aplicación, podemos dirigirnos directamente a su página principal y desde ahí seguramente encontraremos en unos pocos pasos el texto que nos interesa. Sin embargo, otra posibilidad, que casi siempre resulta más directa (supuesto, claro está, que la información buscada sea indizable), es tomar un motor y buscar chemical weapons convention no tanto en el texto como específicamente en el título. Efectivamente, entre los diez primeros documentos presentados, por ejemplo por Fast Search, encontramos al menos dos enlaces (uno de ellos de la OPCW) que nos llevan directamente al texto inglés. Este ejemplo sirve también para ilustrar otra realidad. Aunque los motores de búsqueda cuenten con sus propios mecanismos de presentación de las referencias halladas por orden de relevancia, que pueden ser más o menos eficaces, manipular con inteligencia los campos de una página, tales como dominio, URL y título, a menudo genera buenas referencias y evita al mismo tiempo que su número sea excesivo, por lo que conviene tener siempre presente esta posibilidad. El éxito, en todo caso, nunca está garantizado: si buscamos "armas químicas" y "convención" en el título, no obtendremos la versión española. Esto se debe a que en el título del documento concreto que buscamos figura exclusivamente, por la razón que sea, la palabra "convención". Basta buscar con "armas químicas" en el texto para que nos aparezca la correspondiente versión española.
Cuando se ha encontrado un documento en inglés del que cabe sospechar, por un motivo u otro, que existe también en español, conviene fijarse en la estructura de la ruta de acceso (pathname) de la página. Ocurre en ocasiones (no siempre, ni mucho menos) que en algún lugar de dicho pathname aparece un subdirectorio denominado "english", "eng", "en" o algo similar. Basta a veces cambiar ese subdirectorio por "espanol/spanish", "esp/spa" o "es/sp", dejando invariables todos los demás componentes del URL, para que aparezca la versión española. Así por ejemplo si, buscando cierta información relacionada con la industria nuclear, hemos caído en http://www.cnv.es/english/pag9.html, una página de la central de Vandellós, parece lógico pensar que existirá una versión española de la misma, y en efecto la obtenemos sustituyendo "english" por "espanol".

Direcciones interesantes como fuentes de documentación

Intentamos aquí recopilar una serie de direcciones en las que habitualmente se encuentran documentos que pueden ser de interés para el traductor. Convendría decir que, cuando entramos en el mundo de las grandes organizaciones o las grandes empresas, los sitios suelen ser de bastante envergadura y complejidad, pero en no pocas ocasiones proporcionan al visitante dos valiosos instrumentos de ayuda. El primero es el mapa del sitio (site map), que nos presenta todo su contenido en forma de diagrama o índice, gracias a lo cual el usuario se puede orientar hacia la información buscada. El segundo es el buscador interno (site search), que permite hacer las búsquedas habituales (con más o menos limitaciones dependiendo de qué motor utilicen), pero restringidas al sitio en cuestión. Para asimilar lo que esto significa en la práctica se puede visitar, por ejemplo, el sitio I'm Europe (enlaces Site Map y Search, al final de la página).
Para llegar a los distintos niveles de la administración española (local, autonómico, nacional), además de a otras muchas entidades (cámaras de comercio, colegios oficiales, partidos políticos, etc.), una buena puerta de entrada es AdmiWeb.
A las instituciones europeas puede accederse a través del servidor de la Unión Europea, en cuya primera página (una vez elegida la lengua) encontraremos enlaces que nos llevarán a las distintas instituciones y agencias. No obstante, merece la pena mencionar también mencionar el interés que suelen presentar en el terreno de la documentación europea los "centros de documentación europea" españoles, ubicados por lo general en universidades. Sirva de ejemplo el CDE de la Universidad de Alicante.
En Organizaciones de la ONU se puede encontrar un índice alfabético con todas las organizaciones pertenecientes al sistema de las Naciones Unidas. La página contiene asimismo enlaces que permiten acceder directamente a las que disponen de sitio propio. Dicho sistema cuenta además con un interesante buscador propio, Unions, que permite hacer búsquedas simultáneas, temáticas si se desea, en documentos de todas las organizaciones de las Naciones Unidas. Desgranaremos aquí, no obstante, la lista de las organizaciones más conocidas: Comisión Económica para EuropaComisión Económica para América Latina y el CaribeFAO (agricultura y alimentación)OIEA (energía atómica)OACI (aviación civil)OIT (trabajo)Fondo Monetario InternacionalBanco MundialOMI (organización marítima)UIT (telecomunicaciones)UNESCOOMS (salud) y OMPI (propiedad intelectual). Y esta es la página principal de las Naciones Unidas.
Otras organizaciones internacionales destacables por su interés para un traductor podrían ser: OCDEOrganización Mundial del ComercioComité Electrotécnico InternacionalISO (normalización)Organización de Estados Americanos (todos los textos en español), OTAN y Consejo de Europa. Para todo lo relacionado con el G7/G8 una buena dirección es el Centro de Información G8 de la Universidad de Toronto. En cualquier caso, los directorios generales nos ofrecen largas listas con todas las organizaciones imaginables. Sirva de ejemplo la correspondiente página de Yahoo! (organizaciones internacionales).
A los boletines oficiales de las administraciones provinciales, autonómicas y estatal españolas, así como de la europea, se puede llegar fácilmente desde Diarios y boletines oficiales de España, que tiene la ventaja de indicar en todos los casos si el acceso es gratuito o de pago. A los textos legales de otros países, y también a sus administraciones, puede llegarse, por ejemplo, a través del ya citado Hieros Gamos. Los textos de numerosas constituciones de todo el mundo, en particular, son accesibles a través del Constitution Finder.
Libros en forma electrónica pueden obtenerse a través de varios directorios especializados, entre ellos  The On-line Books Page o Alex Catalogue, que contienen, además, enlaces que llevan a otros directorios, mientras que la Internet Public Library representa una original mezcla de directorio y biblioteca de publicaciones electrónicas. En cuanto a citas, la Universidad de Columbia ofrece las muy clásicas Bartlett Familiar Quotations, aunque siempre cabe recurrir a los motores generales para encontrarlas. También resultará de interés para muchos traductores poder consultar los títulos del ISBN, las normas de AENOR, o incluso la base de datos de Películas estrenadas en España que ofrece el Ministerio de Cultura.
En cuestiones de lengua, hay que referirse a la Real Academia, que ofrece además una base de datos de textos en español, accesible gratuitamente para ciertas prestaciones. También puede accederse, esto ya para aspectos concretos de la lengua, al famoso servicio de Español urgente de la Agencia EFE, de manejo, por cierto, no excesivamente simple. Y para traductores literarios, una magnífica vía de iniciación a lo que la Red puede aportar es el estudio Literatura en Internet.

Terminología

Nos interesamos aquí por la búsqueda de equivalentes de denominaciones específicas, por contraposición a la búsqueda más inespecífica de contenidos (orientada a conocer la materia) objeto del apartado anterior relativo a la documentación. Además, y como parece lógico dado el propósito del presente documento, nos interesamos no por el trabajo sistemático propio del terminólogo profesional, sino por las búsquedas concretas, que en realidad podrán ser tanto terminológicas como de tipo lexicológico o fraseológico, que todo traductor se ve obligado a hacer en el desempeño de su trabajo (lo que algunos denominan terminología "puntual").
Comenzaremos haciendo referencia a los equivalentes electrónicos de los glosarios y diccionarios tradicionales. Hay que empezar diciendo que existen incontables recursos de este tipo en Internet, aunque, en mi experiencia, para el tipo de consultas que pueden interesar a un traductor, y sobre todo a un traductor técnico, difícilmente sustituyen aún al diccionario clásico en papel. Su valor, por otra parte, es muy desigual, porque cualquier particular o empresa puede poner en la Red (que de alguna manera sitúa en pie de igualdad cuanto contiene) lo que le parezca, desde un glosarillo sin contrastar hasta una base de datos refinada a lo largo de muchos años, y se diría que lo primero abunda más que lo segundo. Aparece de nuevo el problema de la fiabilidad al que ya se ha hecho alusión. El traductor, que normalmente no puede permitirse tener sobre su mesa un número elevado de diccionarios especializados en papel, debe resistir la tentación de fiarse,  sin más averiguaciones y por el simple hecho de que le resulte fácil acceder a ello, de lo que encuentra en Internet.
La mejor manera de llegar a estos recursos, como cabe imaginar, es a través de directorios especializados dedicados a ofrecernos listas de enlaces a diccionarios y glosarios (listas que también suelen figurar en los directorios de interés para el traductor que se han citado anteriormente). Existen no pocas referencias de este tipo, más o menos exhaustivas, pero aquí nos limitaremos a mencionar A web of On-line Dictionaries, que ofrece una buena visión de conjunto. Una idea un tanto distinta es la que representa OneLook Dictionaries, ya que permite consultar simultáneamente un conjunto de diccionarios generales y especializados. Intentaremos, no obstante, en lo que sigue, distinguir entre diccionarios generales de una lengua y diccionarios especializados.

Diccionarios generales

En este apartado una buena referencia es Word Online de la universidad finlandesa de Vaasa, donde se encontrarán enlaces a diccionarios incontables y de las lenguas más exóticas.
Como diccionarios de la lengua inglesa, Merriam-Webster ofrece un WWWebster Dictionary, y la Universidad del Rur en Bochum el Collins Cobuild Student Dictionary. Cambridge University Press ofrece diccionarios de la lengua y otros varios desde Cambridge International Dictionaries. Una referencia un poquito más vanguardista es la del proyecto WordNet de Princeton, que ofrece algo más que la mera consulta de palabras. Y otro sitio muy frecuentado es la Hypertext Webster Gateway, con la peculiaridad de convertir en hiperenlace todas las palabras que definen la palabra buscada. En español, Anaya facilita Diccionarios (incluye Vox) tanto de la lengua española como inglés-español. También la Real Academia ofrece suDiccionario de Autoridades y Diccionario Usual. No obstante, hay que reconocer que, visto lo que ofrecen estos diccionarios en línea y dado que todo traductor dispone normalmente de buenos diccionarios en papel (o eventualmente en CD-ROM), el recurso a ellos será muy ocasional o responderá a necesidades muy particulares.
Una obra de referencia legendaria que puede consultarse ya en línea (aunque no en una versión reciente) es The Dictionary of Phrase and Fable de E. C. Brewer. Y sobre neologismos en lengua inglesa, tiene interés The Word Spy.

Diccionarios especializados

Un interesante directorio de enlaces a diccionarios especializados es el que hace pareja con el antes mencionado para diccionarios generales, a saber, Term Online, de Vaasa. No cabe duda de que, al menos en lengua inglesa, podrán encontrarse glosarios de casi cualquier especialidad.
Sin embargo, si lo que buscamos es terminología multilingüe fiable, parece indiscutible que lo mejor es consultar las bases de datos terminológicas asociadas a organismos internacionales, como las siguientes:
 
UIT para telecomunicacionesOMS para temas de saludFAO para temas agrarios
OIT para el mundo del trabajoOEA para comercio exterior 
O tesauros como los siguientes:
 
 Macrotesauro OCDE Tesauro UNESCO Agrovoc de la FAO
Imposible pasar por alto la base de datos terminológica Eurodicautom de la Comisión Europea. Su punto fuerte es el gran número de términos que incluye, unido a su carácter multilingüe y multitemático. En cuanto a su contenido, hay que tener muy en cuenta que sus términos proceden en realidad de fuentes dispares, por lo que es siempre conveniente solicitar la presentación en pantalla de la referencia de un término y juzgar su fiabilidad por la confianza que ésta nos inspire (o por la experiencia que se vaya acumulando en su consulta). Independientemente de Eurodicautom, puede accederse por Internet a la base de datos terminológica TIS del Consejo Europeo. La empresa Trados ofrece varios diccionarios construidos con su producto MultiTerm en esta dirección. Entre ellos figuran Euterpe, del Parlamento Europeo, y la terminología postal de la UPU.
Entre los diccionarios especializados no pertenecientes a grandes organizaciones que contienen términos en inglés y español y parecen presentar un mínimo de interés cabría citar:
 
Diccionario textilIndustria lácteaSemillas oleaginosas
Diccionario de avesDiccionario del caballoNombres de peces
Léxico inmobiliarioTesauro de astronomíaDiccionario de Cine Online
Glosario multilingüe de términos médicosBosquesCiberléxico comparativo
Ciberglosario (en realidad, diccionario inglés-español de informática y comunicaciones)Glosario panlatino de informática (unos centenares de términos básicos) 
Alguna cosilla más puede encontrarse en la página de Glosarios que ofrecen en interpNET, "sitio para intérpretes de conferencias". Conviene insistir una vez más en que el traductor debe mostrarse cauto en relación con la fiabilidad de todos estos diccionarios privados o de empresa.
Para terminar este apartado citaremos una idea novedosa, la que propone Wordbot, que pretende representar un sistema de referencia total en la Red y trabaja convirtiendo todas las palabras de un texto leído a través del robot en un enlace al diccionario que se elija (de entre los disponibles).

Fuente: http://ec.europa.eu/translation/bulletins/puntoycoma/57/pyc577.htm

Internet en la traducción


Introducción

En el presente documento se pretende pasar revista a las posibilidades de explotación de Internet en el trabajo de traducción, y más específicamente en la traducción del inglés al español. No se efectuará, por lo tanto, una presentación general de Internet, ni particular de la World-Wide Web, ni, más particular aún, de los distintos navegadores. No obstante, sirva el siguiente párrafo, con todas sus imprecisiones técnicas y medias verdades, para dar una idea general del funcionamiento de la Red, útil sólo para el lector que realmente no sepa nada del asunto.
Digamos que ahí afuera hay un montón de ordenadores, dispersos por el mundo, que están interconectados. Estos ordenadores contienen información diversa. Sus responsables deciden poner parte de esta información a disposición de todo el que quiera consultarla. A tal efecto, constituyen en el espacio de almacenamiento del ordenador un sitio, en el que estructuran la información disponible de la manera que consideran más conveniente. La información accesible en el sitio está contenida en ficheros o archivos electrónicos y puede tratarse de textos, imágenes, programas, etc. Cada uno de esos archivos se ajusta a un formato común (el más usual HTML), lo cual facilita su visualización en la pantalla de un ordenador. Estos archivos suelen recibir el nombre de páginas, de manera que un sitio puede entenderse como un conjunto de una o más páginas. Tanto el sitio (o mejor, su portada o página inicial) como cada una de las páginas que contiene se identifican mediante una dirección electrónica (denominada URL). ¿Cómo accedemos nosotros, usuarios de PC, a esa información? En nuestro PC disponemos de un programa denominado navegador. Cuando lo ejecutamos, nos ofrece la posibilidad de indicarle una de esas direcciones de Internet. El cometido del navegador es, una vez que le hemos proporcionado la dirección deseada, ir a buscarla allí donde se encuentre, traerla a nuestro PC y, en el caso más frecuente, presentarla en pantalla. En esencia, así de sencillo es el proceso de comunicación a través de la WWW.
En cualquier caso, quienes deseen profundizar en los aspectos técnicos de Internet lo tienen fácil, ya que el tema sobre el que más información puede encontrarse en la Red es seguramente la propia Red. Cualquiera de los servicios de búsqueda existentes (véase más adelante) proporcionará una lista interminable de documentos de introducción general a Internet y la WWW. Sirva de ejemplo esta dirección, a la que, por ser el primer hiperenlace (o hipervínculo) que aparece en el presente documento, uniremos una advertencia básica, a saber, que todas las direcciones que en él figuran están comprobadas y tienen un mínimo de calidad, sin que ello signifique que sean las mejores. Tampoco son las únicas, pues lo que se ha pretendido es más bien ofrecer un conjunto compacto de buenas direcciones que puedan llevar a otras igualmente interesantes. Más concretamente, un buen sitio en inglés para iniciarse en la WWW es The ICYouSee Guide to the WWW. Citaremos además un par de sitios en español: Tutorial de Internet, introducción a la Red de Microsoft, y Aprende la red. También puede resultar interesante citar un par de diccionarios de Internet inglés-español, donde se podrá encontrar el significado de los (pocos) términos técnicos que puedan aparecer en este documento sin explicación: Glosario básico de Internet de la ATI, y Vocabulario de ordenadores e Internet de J. A. Millán (material aparecido en el Cyberp@ís).
 
Acaso sí convenga consignar que la expansión de la Red en los últimos años se explica en lo esencial, según la opinión más generalizada, por la aparición de la WWW, unida a la de browsers o navegadores (Netscape Navigator, Internet Explorer u otros) que facilitan el acceso a la misma. Lo que la WWW aporta de especial es:
  • el concepto de hipertexto, método de presentar información en el que algunas palabras del texto constituyen enlaces que llevan a otra información o a otro documento que puede estar en cualquier parte de la Red (un enlace suele aparecer en pantalla subrayado, y para dirigirse a la información a la que apunta basta hacer clic con el ratón sobre el enlace) 
  • una tecnología muy simple: sistema URL (Uniform Resource Locator) para denominar recursos de información, protocolo de comunicaciones HTTP (HyperText Transfer Protocol) y lenguaje de programación HTML (Hypertext Markup Language) para escribir las páginasweb
Actualmente, la WWW incorpora ya en realidad servicios de Internet más antiguos como Gopher o FTP. La fuente oficial de información sobre la historia y el desarrollo de la WWW es el World Wide Web Consortium, pero si se tiene en cuenta que esta tecnología nació en Europa, y más concretamente en el CERN, puede resultar recomendable visitar las páginas en las que este centro informa al público en general sobre esta CERN invention you are familiar with.
Internet, que por cierto está generando en los últimos tiempos un trabajo de traducción nada despreciable (traducción de sitios, "localización" de material informático, etc.), puede facilitar la actividad profesional del traductor de varias formas. Posiblemente la más obvia sea la utilización de la Red en la obtención y gestión de sus encargos. Así por ejemplo, gracias a uno de los servicios más populares de Internet, el correo electrónico, un traductor independiente puede entrar o mantenerse en contacto con sus clientes reales o potenciales y con las agencias de traducción. También es posible conocer las ofertas de trabajo realizadas electrónicamente por quienes tienen necesidad de encargar una traducción y, a la inversa, ofrecer los servicios propios por esta misma vía. Esto último puede conseguirse de varias maneras. La más simple es arreglárselas para que los datos del traductor figuren en el apartado correspondiente de los directorios generales, en alguno de los repertorios de traductores que existen en la Red (como Aquarius o ProZ a nivel internacional o TuSPAIN Translator's Guide) o en anillos (véase más adelante la explicación de todos estos conceptos) como Translators on the Web. Pero hoy en día el traductor puede, sin demasiado esfuerzo, dar un paso más y organizar su propio sitio en la WWW, ya que el trabajo y el coste que suponen su creación y mantenimiento resultan en este momento asumibles y existen numerosas herramientas de ayuda.
No obstante, una vez apuntadas todas estas posibilidades, procede precisar que este documento se centrará solamente en la descripción de la ayuda que Internet puede prestar en la actividad de traducción propiamente dicha, es decir, en Internet como fuente de información de utilidad para el traductor. Por este motivo, una vez expuestas en un primer apartado lasHerramientas de búsqueda de información en la Red, el documento se estructura en función de los ámbitos en los que parece más claro lo que dicha ayuda puede aportar: Documentación - Terminología - Colaboración.

Herramientas

El traductor precisa con frecuencia encontrar información tanto para documentarse sobre algún aspecto temático de su original, o más en general sobre la esfera del conocimiento a que éste se refiere, como para encontrar soluciones terminológicas concretas. Y esta información la necesita con rapidez y sobre temas que eventualmente pueden variar mucho de un encargo al siguiente. Estos dos requisitos, rapidez y diversidad, se avienen bastante con las características de Internet, lo que permite considerarla un recurso más del traductor. Sin embargo, conviene introducir aquí algunas matizaciones.
Por una parte, la rapidez es ciertamente una propiedad característica de las técnicas en línea, pero:
  • el proceso de buscar y administrar la información, es decir, convertirla en conocimientos, no resulta sencillo y puede consumir mucho tiempo (y dinero), problema al cual viene a sumarse el carácter adictivo que parece tener la Red para muchas personas y la lentitud y los bloqueos que padece en algunos momentos, en función del día y de la hora;
  • la aparente comodidad de la consulta en línea puede inducir al traductor a descuidar la consulta de los recursos tradicionales, psicológicamente más tediosa en la medida en que obliga a apartarse del PC, pese a que estos recursos ofrecen en muchos casos, al menos por el momento, mayores garantías.
Por otra parte, Internet contiene sin duda una masa ingente de información sobre muchos temas, y sobre todo información muy actualizada, que difícilmente aparecerá en las obras de consulta "clásicas" del traductor, pero:
  • tampoco la contiene en la misma proporción sobre todos ellos: así por ejemplo, parece que lo más fácil es encontrar información sobre la propia Internet, luego sobre informática en general y, después, sobre contenidos científico-técnicos o médicos;
  • es preciso saber extraer de esa masa, que se caracteriza por no estar estructurada, ser sumamente dinámica y hallarse en crecimiento permanente, la información precisa que interesa, problema al que viene a sumarse otro fundamental, como es el de la fiabilidad y aplicabilidad de la información encontrada, sobre el que se volverá más adelante.
Hechas estas salvedades, y supuesto que, conocedor de ellas, el traductor decide hacer uso de la Red, ¿cómo puede encontrar lo que busca? Hay que tener presente para empezar que, desde un punto de vista práctico y por regla general, al traductor no le interesará demasiado "navegar" por Internet, es decir, desplazarse de una página a otra siguiendo enlaces, sino que deseará encontrar una información concreta en el menor tiempo posible. No olvidemos que los navegadores clásicos tienen por cometido esencial traer a nuestro PC una página de información, pero corre de nuestra cuenta decirle qué página tiene que traer, es decir, saber dónde está la información que interesa. Es cierto que actualmente los dos navegadores más importantes llevan asociado un portal, Netcenter en el caso de Netscape y msn en el de Internet Explorer, que puede utilizarse como base de partida, entre otras muchas cosas, para efectuar búsquedas. En realidad, los portales se han convertido en el punto de entrada a la WWW básico para la mayor parte de los usuarios. Contienen multitud de ofertas accesibles desde su página principal: calendarios, salas de charla, tablones de anuncios, información sobre la bolsa, el tiempo, las últimas noticias, servicio de correo electrónico, telecompra, opciones de personalización, etc. Existen además multitud de portales, aparte de los ya citados, contándose también con versiones en español de los más populares a escala internacional y con otros puramente españoles o hispánicos como los bien conocidos Terra o Navegalia.
Sin embargo, desde el punto de vista de la obtención de información, al traductor le interesarán sobre todo dos familias de servicios que se ofrecen en la Red:
  • los directorios (también denominados catálogos, listas, repertorios, índices, buscadores por categorías, etc., y en ingléssubject indexesdirectories, etc.)
  • los motores de búsqueda (search engines).
Conviene señalar, no obstante, que aunque aquí efectuemos una distinción tajante para facilitar la exposición, la realidad es más compleja. Estos servicios se presentan a veces asociados e incluso se suelen ofrecer, como ya se ha señalado, a través de portales.
Si se desea tener desde el principio una visión de conjunto, Beaucoup y Colossus ofrecen listas con centenares de directorios y motores de todo tipo, clasificados por temas o por países, con la posibilidad añadida de acceder directamente a ellos.

Directorios

Los directorios son listas de enlaces a páginas de la Red ordenadas temáticamente por categorías. Normalmente estos directorios se recopilan y organizan "a mano", es decir que no es un programa informático el que los construye. En ocasiones, quienes los mantienen se encargan de buscar las buenas referencias, pero casi siempre son quienes disponen de un sitio los que se preocupan de darse a conocer. Un problema general de los directorios (que en realidad también lo es de los motores de búsqueda), sobre todo de los mantenidos de manera menos "profesional", es que, dado el enorme dinamismo de la Red, en ocasiones contienen un número elevado de "enlaces muertos", es decir, que apuntan a información que ha dejado de encontrarse en ese lugar. Además, si los mantienen particulares, éstos pueden dejar de actualizarlos en cualquier momento por las causas más diversas.
Intentaremos, para mayor claridad, distinguir varios tipos de directorio en función de sus características, por más que en la práctica resulte a veces difícil asignar un producto concreto a un tipo dado.

Equivalence in Translation


Mona Baker’s approach to equivalence


Introduction
Mona baker published a book called In other Words: A course book on translation, in 1992, where she discuss the term equivalence and distinguishes four types of it. These four types had never been separated before her did, that is to say that she assigned new adjectives to the concept of equivalence. The different categories are the following:
Ø      Equivalence at word level and above word level
Ø      Grammatical equivalence
Ø      Textual equivalence
Ø      Pragmatic equivalence


Equivalence at word level and above word level
1)      At word level:
According to her, this kind of equivalence is the first thing or element that a translator has to considerate before translating. That is because when a translator starts working with the source text, he or she looks at the words as single units and try to find a direct equivalent to these words.
    2) Above word level:
About this kind of equivalence Baker states “ No book was ever turned from a language into another, without imparting something of its native idiom; this is the most mischievous and comprehensive innovation; single words may enter by thousands, and the fabric of the tongue continue the same, but new phraseology changes much at once..”
It goes without saying that words rarely occur on their own; words always occur in the company of other words. But they are not strung together at random in any language; there are always restrictions on the way they can be combined to convey meaning. Restrictions which admit no exceptions, and particularly those which apply to classes of words rather than individual words, are usually written down in the form of rules.


Grammatical equivalence   
This type of equivalence has to do with the different grammatical categories of different languages. As it is explained above that there are rules or restrictions to words there are also grammatical rules that across different languages that may pose some problems in terms of finding a direct structure to translate a SL structure into a TL one. Furthermore, Baker explains that by making changes on the structures when you translate into the TL following its rules and grammatical structure the translator may change the way that the message or the information is carried across.

Textual equivalence
This type of equivalence refers to equivalence between both source and target texts referring to information and cohesion.
Cohesion is the network of lexical, grammatical, and other relations which provides links between various parts of the text.
A translator cannot always follow the thematic organization of the original. If at all possible, he or she makes an effort to present the target text from a perspective similar to that of the source text. But certain features of syntactic structure such as restrictions on word order, the principle of end-weight, and the natural phraseology of the target language often mean that the thematic organization of the source text has to be abandoned. What matters is that the target text has some thematic organization of its own, that is reads naturally and smoothly, does not distort the information structure of the original, and that it preserves, where possible, any special emphasis signaled by marked structures in the original and maintains the coherent point of view as the text in its own right.

Pragmatic equivalence
Pragmatics is the study of language in use. It is the study of meaning, not as generated by the linguistic system but as conveyed and manipulated by participants in a communicative situation.
This equivalence, therefore, refers to the implicatures and strategies of avoidance during the translation process. The translator has to interpret the implied meanings to carry the ST message across.
In this case there two notions that are important: coherence and cohesion.
Coherence vs Cohesion
Like cohesion, coherence is a network of relations which organize and create a text: cohesion is the network of surface relations which links words and expressions to other words and expressions in a text, and coherence is the network of conceptual relations which underlie the surface text. Both concern the way stretches of language are connected to each other. In this case of cohesion, stretches of language are connected to each other by virtue of lexical and grammatical dependencies. In the case of coherence, they are connected by virtue of conceptual or meaning dependencies as perceived by language users.
Hoey sums up the difference between cohesion and coherence as follows:
We will assume that cohesion is a property of the text and that coherence is a facet of the reader’s evaluation of the text. In other words, cohesion is objective, capable in principle of automatic recognition, while coherence is subjective and judgments concerning it may vary from reader to reader.

Conclusion
These four types of equivalence have to be taken into consideration by any translator when translating. First of all there is the equivalence at word or above word level, that has to do with the direct equivalent of the word or the rules that he or she has to take into account.
Second the differences in grammar across different languages. That is important since a structure may change the way the information is expressed.
At last but not least, the textual equivalence and pragmatic equivalence.  The first one is important in terms of information and cohesion, and it depends on the audience, the purpose of the text and type of text. The second one has to do with the meanings implied in the translation. This one involves the coherence and cohesion of both ST and TT.

Trabajo realizado por las alumnas Pereyra Iraola Magdalena y Petz Karen para Traducción básica en el año 2011.



TagEditor


El TagEditor es un modulo de Trados. Básicamente lo que nos permite este programa es traducir archivos con formato ttx.
Los archivos ttx son documentos de diseño (InDesign, Quark, etc), Office (Word, Excel, PPT, etc) o web (html, java, xml etc) convertidos para proteger las etiquetas. Es decir, el texto queda separado del formato y código. Esto simplifica notablemente el trabajo del traductor que sólo debe concentrarte en traducir las palabras.
TagEditor permite controlar las etiquetas y corregir la ortografía de los documentos.Esto es algo que esperamos que los colaboradores externos hagan antes de hacer sus entregas.

Fuente:http://iflang.wordpress.com/2008/04/03/%C2%BFque-es-tageditor-de-trados/

¿Qué es la web 3.0?


La Web 3.0 es un término que no termina de tener un significado ya que varios expertos han intentado dar definiciones que no concuerdan o encajan la una con la otra pero que, en definitiva, va unida a veces con la Web Semántica.
En lo que a su aspecto semántico se refiere, la Web 3.0 es una extensión del World Wide Weben el que se puede expresar no sólo lenguaje natural, también se puede utilizar un lenguaje que se puede entender, interpretar utilizar por agentes software, permitiendo de este modo encontrar, compartir e integrar la información más fácilmente.
El termino se acuño en 2001 en un artículo científico escrito por American Boauthored Berners-Lee en el que se describía el término como lugar en el cual las máquinas pueden leer páginas Web con la misma facilidad con la que los humanos lo hacemos.
Otros de los términos que se han utilizado para definir la Web 3.0 hacen referencia a la transformación de la Web en una base de datos, un movimiento hacia la fabricación de contenido accesible para múltiples buscadores, la influencia de la Inteligencia Artificial, laWeb Semántica o la Web geoespacial.
La Web 3.0 y sus servicios se fundamentan en el colectivo de la Web Semántica, búsquedas de lenguaje natural, data-mining, aprendizaje automático y asistencia de agentes, todo ello conocido como técnicas de la Inteligencia Artificial o Inteligencia Web.
De acuerdo a algunos expertos, “la Web 3.0 está caracterizada y aprovisionada por la acertada unión de la Inteligencia Artificial y la Web”, mientras que algunos expertos han definido laWeb 3.0 como el siguiente paso en la progresión de las tuberís que conforman Internet.